miércoles, 9 de julio de 2014

EL AMOR NO ES JUEGO DE GANAR O PERDER


Escuche que el  Amor no es un juego de ganar o perder, sino de sentir, pero yo creo que más allá del sentimiento, podemos lograr un ganar-ganar, siempre y cuando se juegue limpio y se respeten ciertas reglas.


 “Reglas Espirituales de las Relaciones,” de Yehudá Berg, un escrito que se basa en la Kabbalah para encontrar el amor y mantenerlo vivo. Para mi fue muy enriquecedor encontrar esté libro.

Para empezar, el autor dice que si queremos lograr el éxito en cualquier actividad de nuestras vidas, debemos entender de qué se trata dicha actividad. En el caso de las relaciones, hay que ver cómo funcionan las mujeres y cómo funcionan los hombres, aprender a respetar los roles de cada uno y saber que si asumes ese funcionamiento natural, tu relación de pareja va a fluir correctamente.

Seguramente han escuchado que los opuestos se atraen, pero según Berg esto es falso, nosotros atraemos a gente similar a nosotros, personas que comparten un objetivo común, que transitan en el mismo canal espiritual, que tienen un proyecto de vida semejante. 
Sin embargo el punto inicial de este libro es que NO SE DEBE BUSCAR a nuestra alma gemela, ya que dos personas no pueden conectar entre ellas mientras no están conectadas personalmente.



 Para atraer a alguien maravilloso, que se ame así mismo, que tenga la intensión de hacernos felices, de ser honesto, fiel y todas esas cosas que buscamos… Debemos ser así; hay que entender quienes somos, cuál es nuestro propósito en la vida y por su puesto, nuestro VALOR

Debemos SER MARAVILLOSOS para atraer a gente maravillosa, ya que lo similar se atrae. Hay que convertirnos en aquello que queremos tener

DAR LO QUE DESEAMOS RECIBIR. ¿Cuándo conoceremos a la persona correcta? ¡CUANDO SEAMOS LA PERSONA CORRECTA! CUANDO NO NOS IMPORTE CONOCERLA O NO, CUANDO SEPAMOS QUE UNA PAREJA NO DEBE SER LA FUENTE DE NUESTRA FELICIDAD, CUANDO ESTEMOS FELICES CON NOSOTROS MISMOS, CUANDO NOS VALOREMOS.


 Es importante escoger a alguien que admiremos y que respetemos, porque luego estamos con personas que nos caen mal y nos la pasamos criticándolos, (cosa que, por cierto, habla muy mal de nosotros mismos).

Para la Kabbalah, el hombre y la mujer juegan roles completamente opuestos, roles que no compiten sino que se complementan. El papel masculino es el que se encarga de proveer, es una especie de canal a cargo de traer energía y luz a la relación. Si fuera un partido, el hombre sería quien mete los goles. Es el que TRAE abundancia, el que hace que las cosas pasen, el que DA. Mientras que el papel femenino es el de RECIBIR; es como la madre tierra que acepta la semilla y regresa mil veces lo que se deposito. El trabajo de la mujer es dejar que el hombre se sienta proveedor, es percibir la energía que el hombre entrega.

Él, al ser un canal de luz y de energía, desea sentirse como un Dios, como un ser que soluciona las cosas, que trae lo necesario, que da, que protege, y a cambio necesita que lo admiren, que lo respeten y que lo aprecien. Si no siente esta “recompensa” bloquea su naturaleza masculina y se frustra.


¿Cómo llevamos todo esto a la práctica? Según esta filosofía la mujer se debe creer su valor, debe entender que su papel es ser tratada como una princesa. La mejor forma para que el círculo sea virtuoso es tratar a los hombres como quieres que sean (NO decirlo, TRATARLOS como HOMBRES), pero no como una suerte de manipulación sino con el fin de reactivarlos y reactivarlos en el papel de cada uno.

Cuando esta dinámica es adoptada, el hombre se siente pleno y la mujer también, ya que ambos encontraron a su alma gemela, se dejan SER en su propia naturaleza, dan lo mismo que desean recibir y se compenetran en armonía, ya que no es competencia sino EQUIPO. Una relación es una sociedad, en donde cada quien juega su propio rol y apoya al otro, no se pelan, se complementan.

En conclusión, “Reglas espirituales de las relaciones” nos enseña una doctrina basada en buscar la felicidad a través del Amor, dejando atrás rollos feministas o machistas y entendiendo que, tanto hombres y mujeres debemos dejar de competir y comenzar a asumirnos como un equipo capaz de CREAR AMOR.

IMÁGENES TOMADAS DE INTERNET

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