Noche estrellada. Alex Ruiz
La luna es menguante cuando pasa de llena a nueva, es decir, cuando el lado izquierdo tiene luz o parece una C.
Ahora nos encontramos en la fase de Luna Menguante. Para la Wicca es la fase de la luna en que la Diosa adquiere el aspecto de Anciana. Dato que me parece muy relevante porque esta fase lunar entraña un aspecto de madurez que nos empuja y ayuda a tratar asuntos que requieren de una honda sabiduría. Es, desde luego, la Luna de Hékate, todo lo que tiene que ver con encontrar nuestra sombra, trabajarla y transmutarla.
La Luna Menguante es la fase que cierra el ciclo lunar. En esta fase en que la luna va disminuyendo su luz, el cuerpo y la mente también se relajan al mismo ritmo. Encontramos más facilidad para desprendernos de todo aquello que nos sobra: líquidos, grasas, toxinas, pensamientos tóxicos, etc. Así nuestro nivel de agua disminuye. Por esta razón las emociones más negativas e incluso nocivas están a flor de piel y es buen periodo para removerlas, sacarlas a flote y sanarlas. No es casual que las heridas cicatricen mejor durante este periodo.
En Luna Nueva realizamos hechizos que disminuyen o quitan algo: alejar enemigos, enfermedades, espíritus, situaciones que nos disgustan... Llevamos a cabo trabajos que alejan, disminuyen o llevan a término asuntos pendientes. Se hacen hechizos y rituales que involucran la exoneración, la reversión, la muerte y la resurrección, la sanación, la sabiduría, la madurez, la contramagia, liberarse de ataduras, superación, hechizos para modificar el clima, la pérdida de peso, la venta de propiedades y el rompimiento de adicciones, malos hábitos y rachas de mala suerte.
Como en esta fase lunar eliminamos toxinas con más facilidad, es muy buena época para iniciar un plan de adelgazamiento, para realizar tratamientos de limpieza de piel y para el acné.
Si queremos que el pelo crezca más despacio pero con mayor fortaleza, es la mejor época para cortárnoslo. También sucede lo mismo con las uñas.



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